En el mundo hay 150 millones de niños y niñas de entre 5 y 14 años, que realizan algún tipo de trabajo, que constituye al mismo tiempo una causa y una consecuencia de la pobreza que obstaculiza la educación de la infancia y pone en peligro su seguridad. Para acabar con este problema es necesario el trabajo de los adultos y la educación para los niños.
No queremos ver más niños explotados, no al trabajo infantil.
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